Sentada, pensando dónde habré dejado el polvo de mis alas, el que les da color.
Sentada, frente al ordenador, buscando por dónde empezar a estudiar y en realidad pensando cuando podré ir a la playa.
Con pareja, con trabajo (¡¡¡¡al fin!!!!¡¡¡¡lo encontré!!!!!), con buenos amigos y con un proyecto de vida, pero me sigue faltando el polvo que da color a mis alas, el polvillo de las mariposas. Ahora todo lo veo en unos tonos gris (que nada favorecen con la primavera) por el agobio de los exámenes que no me deja estudiar y hace que me sienta aún más culpable por no hacerlo, un bucle gris en el que estoy metida y que solo tendrá fin el día que entregue el ultimo examen del curso. En ese momento, sólo en ese preciso momento me sentiré liberada de la bola de plomo que llevo atada en el pié y me persigue. Me persigue cuando voy al gimnasio, me persigue cuando voy a tomar un café, me persigue cuando trabajo... me persigue cuando mi tiempo no está invertido en el estudio.
"Nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad para penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber"
Albert Einstein
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